lunes, 9 de diciembre de 2013

Mañana de domingo en Gante (II)

Después de pasear por la zona del Ayuntamiento, la siguiente parada obligada ha sido el Castillo. Aunque no he llegado a visitar su interior, merece la pena pasear por la muralla ya que está muy bien conservado.
Justo enfrente del castillo se halla la antigua Lonja de Pescado, que en la actualidad alberga la Oficina de Turismo y una cafetería-restaurante. Y en ese mismo barrio está también la antigua Lonja de Carne, donde también hay ahora un restaurante. Resulta un lugar bastante original, con jamones colgando del techo.
Es una zona bastante tranquila, donde se puede pasear entre canales y fotografiar rincones con mucho encanto. Para descansar un rato y reponer fuerzas, nada como tomar un menú de sopa caliente con su guarnición, dos panecillos típicos belgas y una mandarina... ¡por el módico precio de 4 €! El sitio está justo al lado de un canal y se llama Souplounge, todo un descubrimiento.
Y para rematar la jornada en Gante, antes de volver a Bruselas, asistir a un concierto de música de cine interpretado por la European Philarmonian... sin duda, el mejor colofón para una amante del cine y de la música clásica.

Mañana de domingo en Gante (I)

Si ayer reconozco que me aturullé un poco con tanta gente comprando en Brujas, hoy sin embargo he disfrutado de una mañana tranquila y relajada por Gante. El domingo es lo que tiene, casi todo el comercio permanece cerrado durante su merecido descanso semanal.
Así que he madrugado y, tras un rico desayuno, me he dirigido al centro, más concretamente a la llamada "zona de las tres iglesias". Como la catedral estaba cerrada, con su bella torre en proceso de restauración, he subido a lo alto de la Torre Belfort, desde donde se obtienen unas increíbles vistas de Gante. Una curiosidad: allí mismo se puede ver el dragón original que estaba encima de la torre, y que en fiestas escupía fuego por la boca.
Justo al lado de la Torre Belfort se halla la iglesia de San Nicolás, preciosa por dentro y por fuera. Un poco más adelante se llega al edificio que alberga el Ayuntamiento, cuya fachada gótica es impresionante.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Brujas en Navidad... un cuento de hadas

Una vez en Brujas, se puede ir andando hasta el centro ya que hay un sendero bien señalizado, y cuesta unos quince minutos. La otra alternativa es coger un autobús que pone "Centrum" en la misma puerta de la estación de trenes.
Hoy estaba lleno de turistas debido al puente de la Inmaculada (españoles por todas partes), a la proximidad de las fiestas navideñas, y el hecho de ser sábado también ha influido bastante. El ambiente de la Marktplatz era increíble, con sus puestos del mercadillo de Navidad.
Aunque es mucho más interesante perderse por las callejuelas de Brujas y descubrir rincones que parecen sacados de la época medieval. Hay turistas que prefieren pasear en calesa, otros dan una vuelta en barca por los canales... todo vale para lograr esa ansiada foto que nadie tiene.

Excursión a Brujas

Lo primero que he hecho esta mañana, nada más desayunar, ha sido coger el metro para ir a ver el famoso Atomium. Está en las afueras y, por lo que me han comentado, no vale la pena entrar, aunque el simple hecho de llegar, verlo por fuera y hacerle un par de fotos... creo que sí ha merecido la pena.
A media mañana he ido en tren a Gante, mi segunda etapa del viaje. Por lo que he podido comprobar, viajar en tren por Bélgica es rápido, sencillo y bastante barato. Además, si has impreso el billete por Internet, no es necesario validarlo antes de subir como ocurre en otros países, sólo hay que mostrarlo al revisor cuando lo pide.
En Gante he estado una hora, el tiempo justo para hacer el check-in en el hotel, dejar la maleta en la habitación y hala, de nuevo a la estación a coger el tren a Brujas.
En total, han sido trayectos cortos: Bruselas-Gante, unos 40 minutos, y Gante-Brujas, 25 minutos, a una media de 8 € cada viaje de ida y vuelta. Y lo mejor, sin duda, el paisaje. Esas campiñas tan verdes salpicadas de casitas típicas belgas con su iglesia de tejado de pizarra... Très jolie!

Atomium de Bruselas

viernes, 6 de diciembre de 2013

Bruselas... ¿quién dijo frío?

Plato típico belga





Iluminación navideña
   Aún no he visto Bruselas de día, pero la verdad es que me ha encantado conocerla de noche. Los edificios cuentan con una muy buena iluminación y merece la pena perderse entre la gente, sin dejar de mirar hacia arriba.
Sin duda, la Grand Place es una de las plazas más bellas del mundo, sobre todo si te gusta tanto el estilo gótico como a mí, y no me refiero a las hijas de Zapatero...
Además, con la sorpresa añadida del cambio de color de la iluminación al compás de la música, que tiene lugar cada media hora, para gozo y disfrute de todo aquel que pasea por la Gran Place a esas horas.
En cuanto al frío, no hay mejor manera de hacerle frente que tomando un vino caliente ("vin chaud" como lo llaman aquí) en alguno de los puestos navideños que hay por la calle. Y para rematar, una buena taza de chocolate caliente acompañado de un goffre.
Eso para los más golosos... Yo he preferido sentarme a degustar el plato típico belga: mejillones al vapor con patatas fritas. Curioso, ¿verdad? Ahí os dejo una foto para los incrédulos. Y ahora a dormir, que mañana madrugo para acercarme en metro hasta el Atomium antes de irme a Gante, siguiente visita del viaje.

Puente de diciembre en Bélgica

Ayuntamiento de Bruselas
¿Qué mejor lugar donde pasar el puente de diciembre que en Bélgica? Para ser más exactos, en Bruselas,  Gante y Brujas. Y por lo visto no soy la única que ha tenido la idea de venir aquí estos días, ya que está repleto de españoles.
Lo que más me ha impresionado al llegar al aeropuerto de Bruselas es su tamaño. Pasillos interminables hasta encontrar las cintas de equipajes, para lo cual tienes que salir de la zona de llegadas y te quedas con la duda sobre si tu maleta terminará perdida en el "limbo" de los aeropuertos, esa zona que Tom Hanks conoce a las mil maravillas.
Otra cosa que me ha sorprendido ha sido la enorme cantidad de hombres trajeados que me he cruzado en el aeropuerto. No olvidemos la importancia que tiene esta ciudad en Europa. Y por supuesto, viernes a las cinco de la tarde... hora punta, sólo superada por la hora de salida de la Bolsa de Nueva York :)

sábado, 31 de agosto de 2013

Oporto bien merece una visita

Puente de Luis I
Esta vez escribo "in situ" desde Oporto. Llegué anoche y, tras dejar el equipaje en el hotel, me fui directa a la zona de Ribeira para cenar algo y dar un paseo a orillas del Duero. La vista de la otra orilla con todas las bodegas iluminadas, junto con el puente de Luis I, diseñado por Gustave Eiffel, es impresionante.

Al final me decidí por un rinconcito privilegiado, una plaza oculta tras un pasaje que da a la ribera, donde cené una "francesinha" con un vino de Oporto en la terraza de "Porto escondido". La "francesinha" es típica de esta ciudad y es una especie de sandwich a base de carne, salchicha, jamón cocido y queso fundido, bañada en una salsa no apta para estómagos delicados.


Lo mejor de la noche fue que para volver al hotel, tuve que coger el funicular do Guindais, que está abierto hasta las doce de la noche y por 2 € te evita tener que subir andando hasta la parte alta de la ciudad.


viernes, 9 de agosto de 2013

Tercer día: Braga

Al amanecer lloviendo en Viana do Castelo, después de desayunar en el hotel decido irme a Braga en autobús. La estación de autobuses de Viana está junto a la de trenes, en el sótano de un centro comercial bastante grande.

Nada más llegar a Braga, me dirijo al centro histórico, donde destaca el ambiente turístico propio del mes de agosto. Hay bastantes iglesias que visitar en el centro, en su mayoría barrocas, pero sobre todas ellas destaca la Catedral, en la que se puede visitar también el claustro.

Para comer bien no es necesario gastarse mucho, en casi todos los restaurantes ofrecen dos o tres "platos del día" o "platos económicos". Y para tomar un café, lo mismo, te cobran 0,65 € por un cortado (en portugués, "pingo") en terraza, con wifi gratis, y si además se pone enfrente un violinista callejero... no se puede pedir más.

Otro rinconcito bastante animado es la Plaza da República, desde la cual arranca la Avenida da Liberdade, llena de macizos de flores rojas y amarillas. Pero si lo que se busca es pasear tranquilamente, mejor adentrarse por las callejuelas que rodean el centro histórico.

Para una visita más extensa, se puede llegar hasta el Santuario do Bom Jesus, un auténtico lugar de peregrinación para muchos fieles, desde el cual se obtienen unas espectaculares vistas. Otra opción es el Monasterio de Tibaes, aunque de menos importancia que el Bom Jesus.

Y por la tarde...

Después de comer atravieso el barrio de Miragaia, bastante humilde y muy poco turístico, hasta llegar a los jardines del Palacio de Cristal, donde se obtiene una bella vista del Duero.

Y ya para rematar la tarde, visito la Catedral. El interior me gusta bastante más que el resto de iglesias que he visitado, demasiado recargadas para mi gusto. La entrada es gratuita, aunque para ver el claustro hay que pagar 3 €.

Ahora estoy escribiendo desde el tren, camino de Viana do Castelo, donde estaré un par de días disfrutando de la playa, si el tiempo lo permite...

Oporto: segundo día

Mi segundo día en Oporto comienza a las diez de la mañana, tras un buen desayuno en el hotel. A esa hora ya están las parlanchinas mujeres en sus respectivos puestos del mercado de Bolhao, ofreciendo sus productos a viva voz. La mayoría de los que estamos allí somos turistas con ganas de captar cualquier rincón o momento con nuestras cámaras de fotos y de vídeo. Los puestos de flores son, sin duda, los más vistosos y fotografiados.

La siguiente visita obligada es el edificio que alberga el ayuntamiento de Oporto, desde el cual parte la Avenida dos Aliados, eje central de la ciudad moderna, llena de edificios modernistas a ambos lados.

Al fondo de dicha avenida, girando a mano izquierda, se encuentra la estación de tren de Sao Bento, famosa por sus miles de azulejos que representan escenas históricas de la ciudad.

A continuación, la siguiente parada es la Torre de los Clérigos, cuyas vistas desde lo alto son espectaculares y, a pesar de los más de doscientos escalones que hay que subir, el esfuerzo merece la pena.

Otra visita imprescindible es la librería Lello, en la que se basó la autora de Harry Potter para describir la librería a la que acuden los protagonistas de dichos libros. Es una de las librerías más bonitas del mundo y conserva aún los carriles por los que se desplazaba la vagoneta cargada de libros. Es una pena que no permitan hacer fotos ni filmar.

Girando a la derecha se llega a la iglesia del Carmen, en cuya puerta para el tranvía 22, de los más antiguos de Oporto. Dada la hora que es, casi la una y media, yo prefiero sentarme a comer en una terraza de esa zona, y esta vez decido probar el bacalao, tan típico de esta ciudad.