viernes, 9 de agosto de 2013

Oporto: segundo día

Mi segundo día en Oporto comienza a las diez de la mañana, tras un buen desayuno en el hotel. A esa hora ya están las parlanchinas mujeres en sus respectivos puestos del mercado de Bolhao, ofreciendo sus productos a viva voz. La mayoría de los que estamos allí somos turistas con ganas de captar cualquier rincón o momento con nuestras cámaras de fotos y de vídeo. Los puestos de flores son, sin duda, los más vistosos y fotografiados.

La siguiente visita obligada es el edificio que alberga el ayuntamiento de Oporto, desde el cual parte la Avenida dos Aliados, eje central de la ciudad moderna, llena de edificios modernistas a ambos lados.

Al fondo de dicha avenida, girando a mano izquierda, se encuentra la estación de tren de Sao Bento, famosa por sus miles de azulejos que representan escenas históricas de la ciudad.

A continuación, la siguiente parada es la Torre de los Clérigos, cuyas vistas desde lo alto son espectaculares y, a pesar de los más de doscientos escalones que hay que subir, el esfuerzo merece la pena.

Otra visita imprescindible es la librería Lello, en la que se basó la autora de Harry Potter para describir la librería a la que acuden los protagonistas de dichos libros. Es una de las librerías más bonitas del mundo y conserva aún los carriles por los que se desplazaba la vagoneta cargada de libros. Es una pena que no permitan hacer fotos ni filmar.

Girando a la derecha se llega a la iglesia del Carmen, en cuya puerta para el tranvía 22, de los más antiguos de Oporto. Dada la hora que es, casi la una y media, yo prefiero sentarme a comer en una terraza de esa zona, y esta vez decido probar el bacalao, tan típico de esta ciudad.

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