martes, 7 de diciembre de 2010

Praga: Crónica de un viaje frustrado

Caos en los aeropuertos españoles
Siempre me había dicho a mí misma que intentaría evitar viajar en fechas tan señaladas como son los puentes, las Navidades…, por el temor a posibles huelgas de las compañías de transporte. Pero ante la perspectiva de un puente tan atractivo, de cinco largos días, decides hacer las maletas y piensas: “¿por qué me va a tocar a mí?”

Por desgracia, soy una de las miles de personas afectadas por el “abandono masivo de sus puestos de trabajo por parte de los controladores aéreos”, ya que me niego a utilizar el término “huelga” a la hora de hablar de lo que ha sucedido en este Puente de la Inmaculada. El derecho al ejercicio de la huelga es un derecho de todos los trabajadores, siempre y cuando sea realizado de manera legal y con previo aviso. Pero lo que estos señores hicieron el pasado viernes 3 de diciembre dista mucho de ser considerado dentro de la legalidad.

Retrasos y cancelaciones de vuelos
No entraré en discusiones acerca de si esta situación podría haberse evitado puesto que, a mi modo de ver, los auténticos culpables son aquéllos que se levantaron de sus sillas, jugando con las ilusiones de tantas personas que estábamos en nuestro derecho de disfrutar de unos merecidos días de descanso. Ahora sólo exijo que se haga justicia y que cada uno asuma su propia responsabilidad. Nos podrán devolver todo o parte del dinero invertido en el viaje, pero tengo la sensación de haber perdido cinco días de mi vida. Y eso, lamentablemente, ya nadie me lo va a devolver. 

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