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| Puente de Luis I |
Al final me decidí por un rinconcito privilegiado, una plaza oculta tras un pasaje que da a la ribera, donde cené una "francesinha" con un vino de Oporto en la terraza de "Porto escondido". La "francesinha" es típica de esta ciudad y es una especie de sandwich a base de carne, salchicha, jamón cocido y queso fundido, bañada en una salsa no apta para estómagos delicados.
Lo mejor de la noche fue que para volver al hotel, tuve que coger el funicular do Guindais, que está abierto hasta las doce de la noche y por 2 € te evita tener que subir andando hasta la parte alta de la ciudad.





